Posteado por: marie b en: Noviembre 30, 2009
Posteado por: marie b en: Noviembre 29, 2009
Tengo tanta tos.
Hoy fue el día en el que desaparecí en ciertos espacios virtuales, redes sociales les llaman algunos, nada personal, pero creo que odio ya esos espacios. Por lo menos por ahora si les tengo cierto rechazo.
Yo robota.
Posteado por: marie b en: Noviembre 28, 2009
Se acabaron las palabras para ti.
Y con a ellas, mi gusto a los placeres mundanos.
Lloré la vez que la escuché en vivo, tan cruda, tan triste, todos parecian disfrutarla mientras yo la sufría, quería salir corriendo y no volver a ver caras conocidas. No lo hice. Es tan raro ese sentir que se diverge. Te amo Moby. Te odio Porcelain. Te amo 21. Te odio 21.
Posteado por: marie b en: Octubre 29, 2009
Mi disfraz para el día de Brujas será uno como este:

¡Que miedo!
Posteado por: marie b en: Septiembre 3, 2009
Descargo mi pila, estoy agotada del ir de un lado a otro, estoy cansada de esperar, de la alegría ajena, de la tristeza ajena, de infinitum, de los taxis que se descomponen-que dos carros se descompongan en dos días seguidos no sé si sea casualidad o coincidencia, ó de plano esa calle descompone autos-.
Viene una etapa disfuncional, pero seguirá la sólida, o eso espero, llevo días sin dormir bien, no sé que pienso, mucho menos me detengo a revisar lo que escribo, as always.
Posteado por: marie b en: Agosto 31, 2009
Hemos estado lejos, tiempos y espacios desiguales.
Mi mente mezcla inevitablemente ruidos, olores, texturas, objetos y sabores. Sabe a guitarra, huele a frío, se escucha como chocolate, nada tiene sentido. Hablo con el gato y él responde que sí lo tiene, que ha tenido sentido todo el tiempo, sólo que no me sé escuchar. Dice que debería pensar más lo que digo. Dice que debería hablar con el perro y que me de otra perspectiva. Dice que después de hablar con el perro hable con el gallo para tener más opiniones.
Voy hasta dónde está el perro y me dice que el gato siempre le ha caido mal, me cuenta sus problemas, me dice que sus amos no lo alimentan, sólo se queja, pienso que después de todo sólo es un perro y no va a cambiar, quisiera ayudar al perro, causó en mi tanta compasión que me siento triste por él, no le cuento acerca de mi problema, en cambio le doy una solución al suyo: habla con tus amos, dile al gato que cambie, etcétera.
Voy dónde el gallo y él me saluda muy gustoso, dice que el día ha sido maravilloso y que sus pequeños pollitos están creciendo. Brinca por todos lados y me cuenta más acerca de la felicidad que lo invade, debo admitir que su felicidad no me contagia, sigo pensando en la confusión de olores-sabores-ruidos-texturas-objetos, no le he dicho nada, ese gallo y su felicidad aparente me causa demasiado cansansio. Necesito algo más neutro. Finalmente le cuento el problema… el gallo dice que lo que me pasa es bueno, que es una bendición. Le doy las gracias y regreso con el gato.
Está dormido, lo despierto… el gato maulla, ya no quiere hablar conmigo. Él… ¿realmente habló conmigo?

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